2024-12-20

EDITORIAL VOCES CRITICAS TV

La caída de Daniel Moreno: de las alturas del poder al fango de una vergonzosa acusación

Por Redacción Voces Críticas

SALTA (Editorias Voces Críticas) Daniel Moreno, fue un político -ya hay que decirlo así-, que supo escalar vertiginosamente en la escena política provincial de la mano de todos los gobernadores, pero que hoy, se encuentra al borde del precipicio. Lo que parecía una carrera ascendente, plagada de alianzas estratégicas y ambiciones desbordantes, se ha visto truncada por una acusación de abuso sexual simple que lo llevará a juicio entre febrero o marzo de 2025, junto a su oscuro asesor, Daniel Romero, imputado por “Abuso sexual doblemente ultrajante”

Moreno, quien llegó a la intendencia de Vaqueros de la mano del polémico Alfredo Olmedo y luego navegó por las aguas del kirchnerismo con Sergio “Oso” Leavy, a quien abandonó a pesar de formar parte de la mesa directiva de su Partido para la Victoria, pasándose al saenzismo, siempre estuvo acompañado por la sombra del nombrado Daniel Romero.

Daniel Moreno

En efecto, Daniel Romero, fue siempre un enigmático personaje, autoproclamado interlocutor divino, ya que contaba a quien lo escuchar de que “Yo hablo con Dios, y Él me dice qué hacer” ejercía un poder desmedido sobre el intendente Moreno, tomando decisiones clave y manipulando a su antojo la gestión municipal. A esta altura, hay que dudar de los diálogos de Romero con Dios, porque resulta difícil que el Creador lo enviara a manosear empleadas. Pero hay religiones para todo, porque al fin de cuentas, Romero, nunca aclaró a qué “Dios” se refería.

La sociedad informal “Moreno-Romero” funcionó durante años; de hecho, fueron tres periodos de gobierno municipal donde el intendente Moreno era el “Chirolita” de Daniel Romero, algo que nadie comprendió jamás por qué ocurría así. El oscuro asesor Romero, digitaba hasta lo que el intendente iba a decir ante la prensa. Tenía el poder de cambiar de oficinas o aún de expulsar de la municipalidad a quien cayera en desgracia ante él. Moreno, simplemente, firmaba lo que el otro decidía.

Pero la fachada comenzó a resquebrajarse cuando una empleada municipal denunció haber sido víctima de abuso sexual por parte del enviado celestial, Daniel Romero. Cuando la víctima se presentó ante el intendente a denunciar lo que le había ocurrido, la respuesta de Moreno fue reveladora: "No pasa nada. La culpa es de ese cuerpito tuyo que provoca violencia sexual". Esta frase, que rápidamente se viralizó, expuso la misoginia y la complicidad del intendente.

Daniel Moreno

El caso, tomó estado público y conmocionó a la comunidad, hasta que llegó a los tribunales. Los medios de prensa se hicieron eco del abuso cometido y siguieron las instancias del caso, durante cuyo transcurso, la dupla “Moreno-Romero”, sometió a su víctima a toda clase de vejaciones verbales y laborales, al punto de hasta colocarle materia fecal en su escritorio.

Intentando detener el avance de lo que ya era una causa judicial, el intendente Moreno, firmó un decreto enviando a la víctima a realizarse pericias psiquiátricas en el Hospital de salud mental, Miguel Ragone. El resultado fue el alta de la víctima que para la ciencia gozaba de plena salud mental, no así el dúo dinámico, que hubo de enfrentar otra denuncia más: esta vez, la del propio director del Hospital Ragone, por haberse instrumentado el oficio de esos estudios de manera irregular.

En el camino, la Justicia falló en contra de un empleado de la íntima confianza del intendente, Moreno, condenándolo a tres años de prisión en suspenso e inhabilitación de por vida para el ejercicio de cargos públicos por haberse dedicado al robo de combustible de los tanques del municipio. El intendente Moreno, lejos de obedecer a la Justicia, mantuvo al condenado con un alto cargo y un jugoso sueldo.

Daniel Moreno

 

La caída de un imperio construido sobre arenas movedizas

De nada valieron los cuatro o cinco abogados que contrataron el “Chirola y el Chirolita” -como ya los mentaban en el pueblo de Vaqueros, tampoco las llamadas a políticos para tratar de parar la causa judicial. El intendente Moreno, terminó imputado y su caso elevado a juicio bajo la carátula de “Abuso sexual simple”.

Por su parte, el enviado de los dioses, Daniel Romero, a pesar de haber contratado a reputados abogados, vio rechazado por el juez su pedido de sobreseimiento y ya imputado, también enviado a los estrados judiciales, bajo el cargo de “Abuso sexual doblemente ultrajante”. Le pasó lo que dice la letra de La Berisso: “Fui a la iglesia en busca de consuelo, Dios no estaba justo en ese momento”.

Entre febrero y marzo del año entrante, ambos sospechados de cacos, se sentarán en el banquillo de los acusados. Para el “astuto” Daniel Romero, quien además de Dios, presumía de tener influencia con el gobernador y de allí para abajo todos, será el final de años viviendo del Estado y lucrando con intendentes y funcionarios que se dejaban engatusar con sus visiones proféticas sobre la política. Nunca se sabrá si la bola mágica que acariciaba Romero le hizo ver qué pasaría con sus asesorados. Lo que es una realidad, es que su don de profecía, a él, al menos, no le funcionó.

Para Daniel Moreno, esto representa en los hechos el final de su carrera política. El que alguna vez fue mencionado como futuro diputado provincial, incluso nacional, y hasta acompañar como vicegobernador en alguna fórmula, hoy es conocido en el medio político como “El incómodo”, porque nadie quiere sacarse una foto al lado de alguien que además, está salpicado a nivel nacional por alguna cercanía con una escabrosa causa de narcotráfico que hasta se cobró la vida de alguien, que cada semana y repetidamente, solía compartir un café en el despacho de Moreno, junto con Romero: Darío Monges. Informa Voces Críticas. 

“Será Justicia”, dice la clásica fórmula.

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