ALIVIO EN EL GOBIERNO
Sin quorum: el oficialismo y los bloques aliados frenaron la interpelación a Manuel Adorni en Diputados
ARGENTINA (Redacción Voces Críticas) La estrategia del Gobierno nacional y sus socios legislativos funcionó en la Cámara de Diputados. La oposición no logró recolectar el número necesario de legisladores en sus bancas y se cayó la sesión especial que se había convocado con el objetivo de interpelar al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y promover una posible moción de censura en su contra. De esta manera, el oficialismo logró desactivar una fuerte ofensiva parlamentaria gracias a un acuerdo político de último momento que garantizó el vacío en el recinto.
Al cumplirse la hora señalada para el inicio del debate, solo 117 diputados se encontraban en sus puestos, una cifra que quedó lejos de los 129 necesarios para habilitar formalmente la jornada. El freno a la sesión se consolidó por la postura unánime de los bloques catalogados como dialoguistas, quienes decidieron no dar quorum. Como contrapartida a este respaldo implícito, La Libertad Avanza asumió el compromiso de convocar a la comisión de Asuntos Constitucionales a partir del próximo miércoles para analizar allí la viabilidad y las formas de una eventual citación al funcionario.
El respaldo de las provincias y el rechazo a la agenda kirchnerista
La decisión de vaciar el recinto superó los límites del PRO, el MID y la Unión Cívica Radical. La estrategia de contención sumó el aval clave de los bloques provinciales que responden de manera directa a una decena de gobernadores. Representantes de mandatarios de distintas fuerzas políticas, como Gustavo Sáenz, Hugo Passalacqua, Marcelo Orrego, Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa, Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio, Ignacio Torres, Maximiliano Pullaro, Leandro Zdero y Juan Pablo Valdés, prefirieron no incorporarse a la discusión.
Detrás de este posicionamiento corporativo existió un doble análisis político: por un lado, ninguno de estos sectores estuvo dispuesto a asumir el costo de convalidar una medida extrema que desestabilizara la jefatura de Gabinete; por el otro, buscaron despegarse de una movida parlamentaria motorizada centralmente por Unión por la Patria. Con este resultado, el oficialismo gana un tiempo valioso para contener la situación y los aliados evitan quedar pegados al kirchnerismo en una votación de alto voltaje.
Negociaciones contrarreloj y la mirada puesta en las leyes económicas
La ingeniería para desactivar el tratamiento sobre tablas fue comandada directamente por el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, quien tejió los consensos necesarios con las principales referencias de los bloques aliados en las horas previas. El apuro de la conducción oficialista radicaba en que el debate en torno a la figura de Adorni amenazaba con empantanar la agenda parlamentaria inmediata y poner en riesgo el tratamiento de iniciativas económicas clave pautadas para las próximas horas.
Entre los proyectos urgentes que los libertarios buscan blindar se encuentra el aval para el pago de una deuda de 171 millones de dólares a los fondos Bainbridge y Attestor, junto con el tratamiento del megaproyecto conocido como "Súper RIGI", enfocado en un régimen de incentivos fiscales y aduaneros para inversiones que superen los 1000 millones de dólares. El traslado de la discusión por la interpelación a la comisión de Asuntos Constitucionales opera como una válvula de escape que enfría la presión inmediata sobre el Ejecutivo y diluye el impacto de la moción de censura.
A pesar de que la sesión naufragó por falta de número, los bloques de Unión por la Patria, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y sectores del radicalismo crítico conducido por Martín Lousteau y Pablo Juliano decidieron permanecer en el recinto. Los legisladores opositores hicieron uso de la palabra en minoría para sostener sus cuestionamientos públicos sobre la gestión de Adorni, dejando en claro que, si bien la Casa Rosada bloqueó la votación, el conflicto político sigue completamente abierto. Informa Voces Críticas