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jueves 4dejuniode 2026

INCREÍBLE

Colageno en tiempos de derrumbe: postal del PRO en Salta

Nada ilegal, nada prohibido. Pero profundamente simbólico.
Por Redacción Voces Críticas
miércoles 17 de diciembre de 2025

Por Jorge López. Por esos azares del periodismo —y de los grupos de WhatsApp que ya no distinguen entre lo privado y lo político— llegó a esta redacción un video tan revelador como incómodo. En él se ve al flamante nuevo interventor del PRO SALTA, Fabrizio Delaqcua, distendido, recostado, entregado con esmero a una sesión de skincare, agujas incluidas, botox mediante. Nada ilegal, nada prohibido. Pero profundamente simbólico.

Mientras el PRO atraviesa uno de los peores momentos de su historia, con rupturas internas, desbandes silenciosos, afiliaciones que no llegan y representación social en caída libre, su principal referente en la provincia parece concentrado en otra clase de “retoques”. No políticos. Estéticos.

La escena no sería más que una anécdota frívola si no se diera en un contexto donde el partido amarillo en Salta no logra explicar qué es, a quién representa ni para qué existe. Un PRO intervenido hace años, sin conducción legitimada, sin territorio, sin narrativa y —lo más grave— sin calle. Y en ese vacío, el video funciona como una metáfora cruel: mientras la estructura se agrieta, alguien pule la superficie.

No se trata de juzgar prácticas personales. Cada quien es libre de cuidar su piel, como se le antoje. El problema es otro. El contraste obsceno entre la realidad política y la postal difundida. Afuera, un partido que supo prometer gestión, modernidad y cambio hoy no logra ni siquiera ordenar su propia casa. Adentro, agujas, cremas premium y la calma de quien parece no sentir el temblor.

El PRO SALTA no discute proyectos, no interpela a los jóvenes, no construye oposición ni oficialismo. Sólo discute nombres, sellos, cargos que no conducen a ningún lado. En el medio, todos los que se la pasaban por las redes sociales gritando oposición ahora son empleados del gobernador. De esa implosión, la imagen del joven interventor relajado, casi ajeno, no ayuda. Al contrario: refuerza la idea de una desconexión total con la realidad social y política de la provincia.

La política, sobre todo en tiempos de crisis, es sensibilidad, presencia, incomodidad. El interventor, al cual se lo ve muy relajando recostado en esa cama, brilló por su ausencia en la jura de los 2 concejales que supo obtener el PRO SALTA en las elecciones del pasado mayo.

No siempre se trata de estar bien, sino de parecer —y ser— consciente del momento histórico que se atraviesa. Cuando un partido se desangra y su conducción parece más preocupada por tensar la piel que por tensar ideas, el mensaje es claro, aunque no haya sido intencional.

Quizás el PRO necesite menos colágeno y más contenido. Menos estética y más ética política. Porque los retoques pueden disimular arrugas, pero no tapan la falta de rumbo. Y en Salta, hoy, ese es el problema de fondo.

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