2023-06-02

Caballos reales

Estos son los royals más apasionados por la equitación y las carreras de caballos

Es como un gusto que se transfiere de generación en generación
Por Redacción Voces Críticas

 La equitación es considerada la actividad deportiva más popular de la realeza británica y esto no es algo reciente, sino desde hace siglos. El duque de Edimburgo era conocido como un amante de los caballos y así su esposa, la reina Isabel. De hecho, él fue el que instauró el deporte de los carruajes en el Reino Unido; un deporte que estaba a punto de desaparecer.

 El duque después le transmitió ese conocimiento y esa pasión a su bisnieta, Lady Mountbatten Windsor de 19 años. La joven ha participado en todos los Royal Horse Show desde entonces gracias a esos conocimientos de su difunto bisabuelo. Sin embargo, la reina Isabel y el príncipe Felipe no son los únicos amantes de los caballos en Windsor. Hay más.

De acuerdo a VOCES CRÍTICAS, otros royals aficionados a las carreras de caballo son el príncipe Guillermo y Kate Middleton. Asistieron por primera vez juntos a Chentelham en el 2007 y luego en el 2013, pero allí la princesa fue solamente con el príncipe George. Ese gusto por las carreras era algo nuevo para la princesa de Gales.

No obstante y por más extraño que parezca, hay reportes de que Kate Middleton no monta caballos. A diferencia de la princesa de Gales que solo le gusta observar, la reina Isabel y otros miembros de la realeza como Zara Tindall, sí montan caballo. Isabel II tuvo un pony como regalo a los 4 años, y asistió a todos los Ascot, Cheltenahm y Epsom.

Ascot, Cheltenham y Epsom son competencias únicamente de caballos reales, o para más claridad, caballos de la reina Isabel y asociados. La copa de oro en Cheltenham, por ejemplo, era una de las competiciones favoritas de los royals y la difunta monarca. Tenía un caballo que se llamaba Barber Shop a quien apoyaba cada año.

¿Y qué hay de la princesa Ana? Ella fue nada más y nada menos una de las dos royals que ha sido competidora olímpica con Zara Tindall. No bastando con eso y como si se tratara de genética, la reina madre (de Isabel II) también compartía los mismos gustos. La última vez que asistió a Cheltenham fue en 1980.

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