POR FRANCO ALVARADO
¿Corrupción y desidia? La gestión municipal de Rosario de la Frontera tiene las aguas turbias
SALTA (Por Franco Alvarado) Lo que hasta ahora parecían sospechas podrían convertirse en certezas, según evidenciaría la documentación recientemente revelada, confirmaría lo que diversas fuentes venían denunciando: la actual administración municipal de Rosario de la Frontera, a cargo de, Kuldeep Singh, estaría sumida en una red de negociados turbios, que beneficiarían exclusivamente a su intendente, quien además tiene un juicio pendiente por su implicación en una “entradera” en el Parque Industrial de Güemes años atrás.
Lejos de priorizar el bienestar de los vecinos, la gestión municipal brilla por su falta de obras y asistencia a la comunidad, mientras florecerían oscuros movimientos financieros que podrían constituir maniobras fraudulentas de gran magnitud. Hace algunas semanas, fuentes cercanas revelaron que el municipio habría realizado compras a la propia empresa del intendente, Sing, KUVEFA SRL, un hecho que ya despertaba serias alarmas sobre posibles conflictos de interés y abuso de poder.
Por estas horas, se tiene conocimiento de que otro mecanismo sospechoso estaría operando desde las propias entrañas de la gestión municipal, y se trataría de una trama que incluiría facturaciones millonarias a través de un supuesto testaferro, llamado, Héctor Mateo López, alias "Patiño", quien tras vivir varios años en el sur del país regresó para trabajar con el actual mandatario municipal.
Al parecer, la labor de “Patiño” no sería precisamente contractual, sino que el mencionado individuo -López- habría facturado a la Municipalidad un total de $71.300.000 a través de diez facturas. De ese total, las siete primeras corresponderían a la provisión de agua en zonas periféricas, un servicio que, paradójicamente, es brindado con camiones de la propia municipalidad. Para pasarlo en limpio, de ser así, el municipio le estaría cobrando a los vecinos por vía de un tercero, el agua que debería entregar sin cargo.
Las tres facturas restantes, emitidas todas el mismo día, tienen su razón en el alquiler de un camión batea; otro gasto innecesario e improductivo, pues el municipio cuenta con dos equipos propios para la realización de esa tarea.
Así, las sospechas de corrupción dejarían de ser tales cuando los hechos podrían ser constatados con facilidad, que, López -alias “Patiño”-, supuestamente actuaría como un empresario del transporte sólo facturándole a la Municipalidad servicios que en realidad presta el propio municipio con sus recursos.
Ahora bien, lo que llama poderosamente la atención es el silencio del Concejo Deliberante y de la propia Auditoría de la Provincia, organismos que hasta la fecha y a pesar de que las evidencias de que algo no está correcto, no han tomado cartas en el asunto. La cuestión se hace más llamativa cuando estas supuestas irregularidades ya llevarían un año de ser tales.
De esta manera, La pasividad de los organismos de control sólo contribuye a profundizar el descrédito de la clase política, ahondando el malestar de una sociedad que exige mayor transparencia en los gobiernos locales.
Estos escándalos no hacen más que alimentar el repudio ciudadano por la supuesta comisión de delitos frente a las narices de los vecinos, quienes verían de qué manera se viola la ética pública respecto de la gestión de fondos.
Este caso, ahora en Rosario de la Frontera, sumaría otro episodio más -en caso de comprobarse- a la lista de actos de corrupción municipal, fenómeno que se ha convertido en un flagelo que atenta directamente contra el desarrollo y el bienestar de la comunidad. Es hora de que las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto y que la justicia actúe con la firmeza que la situación amerita en caso de ser comprobada.