POR FÉLIX GONZÁLEZ BONORINO

“¡Visual y cenestésico soy!

viernes, 6 de septiembre de 2019 · 09:11

SALTA.- (Por Félix González Bonorino para Voces Críticas) “¡Visual y cenestésico soy!, ya te lo dije”, gritaba el Flaco de espaldas a Norbi, su único interlocutor en el bar.

Norbi tras él se sacudía como loco con las carcajadas, era una especie de ola vertical interior y subterránea, que empujaba su camisa holgada desde adentro hacia afuera, de arriba hacia abajo. Los ojos achicados por la risa comenzaban a llorar y sus lágrimas se sostenían inexplicablemente entre la nariz, la comisura de sus ojos y la mejilla, engordando hasta que una mano redonda, escamoteaba la posibilidad de observar una zambullida al piso de la noble gota salada.

El Flaco retomó la explicación: “Si nó lo hago así no entiendo. Pensá que esto es un quilombo. Claro como el señor es auditivo y visual también, lo lee y lo comprende, pero ‘el señor no entiende nada de deportes y nadie lo jode”. Norbi tomó aire medio sollozando, como si se hubiera sumergido demasiado en una piscina, y le pregunta “¿de dónde sacaste eso Flaco?”

El Flaco seguía con los rectángulos de papel sobre la mesa colocando uno arriba del otro, algo así como un solitario. Lo miró de reojo, “PNL” le soltó, y silabeando como dando clase, continuó: “Programación Neuro Lingüística, me lo enseñaron en el curso del otro día, un colombiano, el Dr. Contreras. Ahora que pienso que extraño, el tipo se la pasa enseñando como tener una actitud mental positiva y se llama Contreras y bué”.

Norbi levantó el guante y le preguntó “y eso ¿qué tiene que ver con tus papeles?”. Como un resorte en cámara lenta, el Flaco se estiró todo lo que le daba su larga figura y desde allá arriba, haciendo crujir sus vertebras, lo miró a Norbi. “Nos hicieron un test y el Dr. Contreras me dijo que yo era visual y cenestésico, así que a las cosas las entendía mejor si las podía corporizar, si tenían que ver con el movimiento y si eran bien visibles. Bueno, algo así, es lo que entendí”, “¿Y por qué me tiraste que soy visual y auditivo?” respondió Norbi intrigado.

El Flaco lo seguía mirando desde la altura “Una cuestión de peso. Dijo Contreras que en general el cenestésico está vinculado a facilidad de movimiento y vos, querido amigo, no la tenés”. Ya Norbi estaba medio incómodo porque sentía el contra ataque del Flaco, así que secó una última lágrima que pendía de una pestaña y con la misma mano, húmeda ahora, señalando los papeles le dice “Y eso ¿qué tiene que ver con tu manualidad?”

“Estoy tratando de entender las listas de los candidatos”.

Norbi se acercó a la mesa con los ojos grandes ahora. Era sujestiva que la expresividad que esas pequeñas partes de Norbi, en medio del volumen tremendo, fueran a la vez ventanas tan cabales de sus estados de ánimo. Los ojos traducían todo en esta humanidad. “A ver, contame” dijo Norbi. “¿Ves?, tiene razón Contreras” salto el Flaco. “Visual y auditivo, es un libro abierto” y el Flaco daba vueltas a la silla como un niño.

Al final se calmó y se arrimó a la mesa. “¿Ves?, Acá tenemos a Urtubey a Macri y a Alberto” y señalaba cartoncitos con esos nombres en aquel extremo de la mesa. Y empezó a colocar en hilera que Romero aquí, el Oso allá, Miguel de este lado, Gustavo, Alfredo, el Gringo, el Indio, Jorge, Edmundo, Pino, etc. El Flaco se había mandado un mazo de cartones con todos los candidatos habidos y por haber. Colocó unos treinta cartoncitos cubriendo parte de la mesa del bar rodeando la botella de coca vacía y el vaso con un cubito medio derretido. Todavía tenía un buen pilón en la mano cuando se separó de la mesa, satisfecho. Lo miró a Norbi y con un susurro grave le dice: “Así estaba la cosa el viernes 9 de agosto”.

Norbi cambió la pierna de apoyo. El dolor de las rodillas no superaba la curiosidad que estaba experimentando con el ejercicio del Flaco. Cenestésico o no, era una ejemplo revelador del caos organizado.

Continuó el Flaco: “El domingo 11 de agosto estalló la bomba. 15 puntos de diferencia y saltó la banca. Patearon el hormiguero. Son como langostas, una plaga de Egipto cayendo sobre el cultivo que durante años vinieron defendiendo los K en tiempos de sequía e insultos. Se acabaron las lealtades. Hoy es 23, el sábado pasado cerraron las listas.”

En silencio, la larga mano colgaba de la punta del brazo que se estiraba elevándose hacia la mesa, sus dedos blancos levantaron despacio un cuadradito que decía ‘ISA’ de la fila de Urtubey mirando a Norbi: “Este estaba aquí y pasó para acá.” Hizo un silencio teatral comenzando a enrularse sobre su columna y señalando la mesa le indica a Norbi  “Te toca.” Norbi se sorprendió un poco, entrecerró sus ojos mirando la mesa, tomó una carta con sus dedos romos de la fila de Macri “Este se fue para allá”.

Era el turno del Flaco ahora y repitiendo la rutina con una sonrisa irónica en cada rostro reacomodaron las cartas incorporando ahora el mazo que el Flaco había guardado en su mano.

Veinte minutos después Norbi revolvía su café sin azúcar ni sacarina y el Flaco revolvía el hielo de la coca recién traida. Norbi levantó la mirada enfocándose en el Flaco y le dijo: “Mirá Flaco, yo no seré cenestésico, pero este ejercicio fue muy útil para entender que en política lo que sigue valiendo es Maquiavelo y el fin justifica los medios. ¡Cuánta traición representada!”

“Me lo dijiste todo este tiempo gordo, con los ‘gurkas solos’ no se gana. Era cierto pero este merengue parece el baile de las cintas o un buen macramé, en fin, ya veremos cómo sigue, pero lo que sé es que nadie quiere salirse del plato ahora” dijo el Flaco mientras juntaba su baraja política.

Por el Lic. Félix González Bonorino para Voces Críticas

 

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